Decisión.

Ante una situación de peligro, la desesperación y la angustia pueden llevarnos a la idea de abandonar nuestra embarcación de forma precipitada y sin adoptar las mínimas precauciones de seguridad.

REGLA DE ORO: solamente se abandonará la embarcación cuando ésta ofrezca menos garantías de protección que cualquier otro medio de supervivencia, y nunca, si ello es posible, sin haber emitido mensaje de socorro y adoptado las medidas básicas preparatorias del abandono. (Fuente: DGMM)

Una embarcación medio hundida es mejor lugar para esperar ayuda que una balsa, solo se debe pasar a esta, cuando el hundimiento es inminente. (Fuente SASEMAR)