Lección 17.2 Reglas de rumbo y de gobierno

3. Regla 7. Riesgo de abordaje.

Cada buque hará uso de todos los medios de que disponga a bordo y que sean apropiados a las circunstancias y condiciones del momento, para determinar si existe riesgo de abordaje. En caso de abrigarse alguna duda, se considerará que el riesgo existe.

Si se dispone de equipo radar y funciona correctamente, se utilizará en forma adecuada, incluyendo la exploración a gran distancia para tener pronto conocimiento del riesgo de abordaje, así como el punteo radar u otra forma análoga de observación sistemática de los objetos detectados.

Se evitarán las suposiciones basadas en información insuficiente, especialmente la obtenida por radar.

Para determinar si existe riesgo de abordaje se tendrán en cuenta, entre otras, las siguientes consideraciones:

  1. Se considerará que existe el riesgo, si la demora de un buque que se aproxima no varía en forma apreciable.
  2. En algunos casos, puede existir riesgo aún cuando sea evidente una variación apreciable de la demora, en particular al aproximarse a un buque de gran tamaño o a un remolque o a cualquier buque a muy corta distancia.

Comentario: Los artículos 5 y 7 están altamente relacionados. El artículo 5 establece la necesidad de mantener la vigilancia eficaz para ser capaces de evaluar la situación. ¿Con qué propósito? Con el de evaluar el riesgo de colisión.

El artículo 7 avanza en la forma de hacer esta evaluación. La forma más característica de evaluar el riesgo de colisión es analizar la variación de la demora al contacto en cuestión.  Si la demora abre (se desplaza hacia nuestra popa), no existe riesgo. Si la demora cierra (se va hacia nuestra proa), habrá que prestar especial atención, ya que el contacto nos cortará la proa. Finalmente, si la demora se mantiene, el contacto viene a rumbo de colisión.

Cuando el contacto  es de gran eslora, puede ocurrir que  su proa cierre y que su popa abra, indicándonos claramente que colisionaremos en algún punto de su combés.

Una forma secundaria para barcos que no tienen aguja es analizar la variación de la marcación al contacto, con la advertencia de que,en este caso, una alteración del rumbo propio puede inducir a una evaluación errónea.

En todo caso, estas pruebas nos alertarán del riesgo de colisión, pero nunca deberán usarse para descartarlo y descuidar la vigilancia.

Siempre se tenga duda de si existe o no riesgo de colisión, se actuará como si existiese tal riesgo.